La criptoeconomía llegó al mercado de bienes raíces

La criptoeconomía es una disciplina basada en las posibilidades de democratización de la economía que ofrecen las nuevas plataformas tecnológicas como el blockchain. Este, a su vez, es un registro único, consensuado y distribuido en varios nodos de una red.

Para dar un ejemplo práctico: es una especie de libro contable donde se registran las transacciones. Nada más que en lugar de ser en versión papel, la tecnología permite validar por completo los datos allí volcados, brindando transparencia y trazabilidad en las operaciones.

En definitiva, la criptoeconomía es una nueva forma de pensar la manera en la que nos relacionamos e intercambiamos bienes, y es por esto que puede aplicarse en una infinidad de rubros.

Néstor Kreimer, por caso, es un desarrollador que investiga el tema desde hace mucho tiempo. A partir de que logró un mayor conocimiento fundó Criptokuántica, que el mismo describe en su web como el “primer ecosistema para la creación de tokens de máxima liquidez”.

Esta disciplina económica permite la generación de tokens o fichas digitales que representan un valor. Por ejemplo, una desarrolladora que normalmente se financia a través de la preventa, podría emitir deuda mediante tokens.

Así obtendría el capital necesario para construir y, en lugar de entregar en contrapartida un departamento, devolver el monto invertido en dólares y con un plus de interés, que es el incentivo para que el inversor ingrese en el negocio.

Kreimer explica: “La tokenización es el fraccionamiento a pequeña escala de un activo”. Y pone por caso el desarrollo que su empresa tiene en Málaga, España.

“Allí sacamos 5 millones de tokens de 1 euro cada uno. Estamos analizando de establecer un mínimo por una cuestión de eficiencia operativa, que podría ser de 300 o 500 euros. Entonces el inversor puede elegir entre dos tipos de token. El primero paga una tasa de interés en euros como si fuese una colocación, mientras que el segundo promete recorrido de precio, que es lo mismo con lo que especula un comprador de pozo”, agrega.

¿Qué permite esto? Que personas que cuentan con poco dinero puedan ingresar al mercado inmobiliario y aumentar su participación. Una desarrolladora podría gestionar carteras de proyectos a través de este sistema y sumar así inversores. Las posibilidades son muchas.

El proyecto malagueño de Kreimer se llama Onda Serrano y, según afirma el empresario, será el primero en Europa en tokenizarse. Asegura que la sociedad desarrolladora ya está formada, que es dueña de la tierra y que la emisión de deuda se hará por vía de la oferta pública, autorizada por la Comisión Nacional de Valores de España.

Pero además de tener este respaldo, las operaciones cuentan con la supervisión del ecosistema DeFi, “un sistema financiero sin autoridades centrales que ya está moviendo cerca de 14 mil millones de dólares”. Por otra parte, en Onda Serrano se contrató a una empresa de validación de riesgo para brindar mayor confianza a los inversores que recién se animan a la criptoeconomía.

Existen varias diferencias con el crowdfunding. En principio, el blockchain asegura un mayor control. Luego, la tokenización permite entrar y salir del negocio cuando se desea, es decir, promete una mayor liquidez.

Y, aún más, quien quiere puede mantenerse en el desarrollo a través de un equity token y obtener una renta inmobiliaria de por vida. En definitiva, se trata de nociones nuevas a las que conviene ir acostumbrándose en un mundo en cambio permanente.

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